
LAS SIERRAS COMO PROTAGONISTA
Este proyecto fue diseñado sobre un terreno ubicado en las sierras, con un desnivel natural y vistas increíbles que se convirtieron en el eje central de la propuesta. Desde el inicio, las premisas fueron crear una casa amplia, luminosa, cálida y funcional, donde cada espacio aprovechara al máximo el entorno.
El diseño acompaña la pendiente del terreno, generando distintos niveles tanto en el exterior como en el interior. El acceso se da a través de una gran puerta de madera pivotante, diseñada a medida, mientras que una serie de tirantes de madera marcan la entrada y dividen los sectores de uso público y privado.
Para aportar calidez y carácter, elegí materiales nobles como la madera y puertas antiguas reutilizadas en el interior. La cocina, integrada al comedor, cuenta con una isla central que se convierte en un punto de encuentro familiar.
El quincho, separado por una gran puerta doble de madera antigua, puede funcionar de manera independiente o conectado con el resto de la casa, adaptándose a distintas necesidades. Los amplios ventanales de hierro repartido permiten fusionar el interior con el exterior, inundando los espacios de luz natural y generando una conexión permanente con el paisaje.
En el comedor, un ventanal enmarca el paisaje como si fuera un cuadro, permitiendo que sus habitantes disfruten de la vista en cualquier momento del día. Todos los ambientes fueron diseñados para ser amplios y fluidos, favoreciendo las reuniones familiares y con amigos, en un hogar donde la comodidad y la naturaleza conviven en armonía.
El diseño acompaña la pendiente del terreno, generando distintos niveles tanto en el exterior como en el interior. El acceso se da a través de una gran puerta de madera pivotante, diseñada a medida, mientras que una serie de tirantes de madera marcan la entrada y dividen los sectores de uso público y privado.
Para aportar calidez y carácter, elegí materiales nobles como la madera y puertas antiguas reutilizadas en el interior. La cocina, integrada al comedor, cuenta con una isla central que se convierte en un punto de encuentro familiar.
El quincho, separado por una gran puerta doble de madera antigua, puede funcionar de manera independiente o conectado con el resto de la casa, adaptándose a distintas necesidades. Los amplios ventanales de hierro repartido permiten fusionar el interior con el exterior, inundando los espacios de luz natural y generando una conexión permanente con el paisaje.
En el comedor, un ventanal enmarca el paisaje como si fuera un cuadro, permitiendo que sus habitantes disfruten de la vista en cualquier momento del día. Todos los ambientes fueron diseñados para ser amplios y fluidos, favoreciendo las reuniones familiares y con amigos, en un hogar donde la comodidad y la naturaleza conviven en armonía.












